Una aventura para descubrir Melilla en familia

5 km

TIEMPO ESTIMADO

5-6 horas

MEJOR MOMENTO

Primavera, verano y otoño

Consejo final

Lleva agua, protección solar y ropa cómoda. En verano puedes finalizar la ruta con un baño en las playas urbanas o disfrutando de un helado en Puerto Noray.

El detalle: El principal parque urbano de Melilla ofrece amplias zonas ajardinadas, fuentes y espacios para descansar.

La experiencia: Es el lugar ideal para comenzar la jornada dejando que los niños disfruten del entorno antes de iniciar la visita.

El detalle: Uno de los espacios peatonales más amplios de la ciudad, situado junto a las murallas.

La experiencia: Su amplitud permite pasear con tranquilidad mientras los más pequeños contemplan por primera vez las fortificaciones de Melilla La Vieja.

El detalle: El ascensor panorámico facilita el acceso al recinto histórico y ofrece una vista diferente de las murallas.

La experiencia: Para muchos niños, la subida en ascensor se convierte en una de las primeras aventuras del recorrido.

Tras cruzar las murallas…

La historia cobra vida entre baluartes, cañones y pasadizos donde es fácil imaginar cómo se defendía la ciudad hace siglos.

El detalle: El recinto fortificado más antiguo de la ciudad.

La experiencia: Sus calles empedradas y murallas hacen que los niños se sientan como auténticos exploradores.

El detalle: Conserva antiguos cañones y elementos defensivos utilizados durante siglos.

La experiencia: Observar de cerca los cañones y las fortificaciones suele convertirse en uno de los momentos favoritos de la visita.

El detalle: Un conjunto de galerías excavadas en la roca utilizadas durante siglos.

La experiencia: Sus pasillos y salas despiertan la imaginación de pequeños y mayores.

El detalle: Uno de los fosos defensivos mejor conservados de Melilla.

La experiencia: Cruzarlo permite comprender cómo funcionaban las antiguas defensas de la ciudad mientras se disfruta de unas magníficas vistas.

Rumbo al Mediterráneo

La última parte de la ruta conduce hasta el puerto y las playas, donde el mar se convierte en el gran protagonista.

El detalle: Punto de llegada y salida de los grandes buques que conectan Melilla con la península.

La experiencia: Ver maniobrar los ferris y observar su tamaño impresiona tanto a niños como a adultos.

El detalle: El puerto deportivo reúne embarcaciones de recreo, terrazas y un agradable ambiente marinero.

La experiencia: Un paseo entre los pantalanes permite contemplar los barcos muy de cerca y disfrutar del ambiente del puerto.

El detalle: Las playas de Melilla destacan por su arena fina, aguas tranquilas y numerosos servicios.

La experiencia: El broche perfecto para la ruta: jugar en la arena, mojarse los pies o simplemente relajarse contemplando el Mediterráneo.

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