
Teatro Kursaal – Fernando Arrabal
Resumen
Emblema del ocio en el centro de Melilla, el Kursal fue un gran cine-teatro que dinamizó la vida cultural melillense del siglo XX. Este espacio social evolucionó como referente de las artes escénicas y el cine, consolidándose hoy como un pilar de la memoria colectiva y de la identidad de la Melilla moderna.
Datos destacados
- Proyectado por Enrique Nieto en 1929 e inaugurado oficialmente en 1930.
- Evolucionó desde el primer «Salón de Recreo Kursaal» provisional de madera (1912).
- Ampliado en 1934 con escenario y tres plantas hasta alcanzar 1.200 localidades.
- Obra cumbre del art déco y principal coliseo cultural del norte de África.
El gran templo del cine y el espectáculo de Melilla
El Teatro Kursaal – Fernando Arrabal se erige como el gran emblema del ocio y la cultura en el centro de Melilla. Este icónico edificio fue el principal cine-teatro que dinamizó e impulsó la vida artística melillense durante el siglo XX, evolucionando a lo largo de las décadas hasta convertirse en el máximo referente de las artes escénicas de la ciudad y en un pilar fundamental de la memoria colectiva y la identidad urbana contemporánea.
Los orígenes del espacio se remontan a 1912 con la construcción del «Salón de Recreo Kursaal», una provisional estructura de madera proyectada por el célebre arquitecto Enrique Nieto que albergaba una pista de patinaje, café y cinematógrafo. En diciembre de 1929, ante el imparable crecimiento cultural de la ciudad, el propio Nieto proyectó el edificio definitivo en piedra para el empresario Rafael Rico, inaugurándose en 1930. Apenas cuatro años después, en 1934, las instalaciones se ampliaron hacia un solar colindante para incorporar un verdadero escenario teatral, dotando al inmueble de tres plantas articuladas en torno a su acceso por la calle Cándido Lobera, vestíbulo, patio de butacas, anfiteatros, palcos y un foyer superior, alcanzando un aforo total de 1.200 localidades.
Desde el punto de vista monumental y estilístico, el teatro constituye una obra maestra del art déco en la ciudad. Su fachada principal deslumbra por un imponente ventanal curvilíneo flanqueado por pilastras decoradas con motivos geométricos y vegetales. Tras varias intervenciones a mediados de siglo, el inmueble fue adquirido por la Consejería de Fomento y sometido a un ambicioso y modélico proyecto de restauración integral trazado por el arquitecto Rafael García Diéguez, reabriendo sus puertas como el gran coliseo cultural de Melilla.
En la actualidad, bautizado en honor al genial dramaturgo melillense Fernando Arrabal, el Teatro Kursaal continúa siendo el epicentro de la programación teatral, cinematográfica y musical de la Ciudad Autónoma, luciendo con orgullo como uno de los espacios escénicos más bellos y representativos de todo el norte de África.
Claves para entender el Cine Nacional
Del Kursaal provisional al gran coliseo
El origen del espacio se remonta a 1912 con un «Salón de Recreo Kursaal» proyectado en madera por Enrique Nieto. El éxito del público impulsó en 1929 el diseño del edificio definitivo en piedra, transformándose en el gran referente de las artes escénicas de la ciudad.
Arquitectura art déco para el espectáculo
Monumental obra del art déco melillense, el inmueble destaca por la elegancia de su fachada principal, presidida por un imponente ventanal curvilíneo y pilastras con decoración geométrica y vegetal. Su interior articula un gran patio de butacas, anfiteatros, palcos y foyer.
Un icono cultural recuperado
Adquirido por la Ciudad Autónoma y sometido a una restauración integral tras décadas de actividad, el edificio reabrió como gran espacio escénico. Hoy, bautizado en honor al dramaturgo Fernando Arrabal, es el epicentro de la vida teatral, cinematográfica y musical de Melilla.

