Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de un monumental edificio de estilo neobarroco que impone su presencia en el tejido urbano gracias a sus espectaculares y majestuosas puertas monumentales. El coso destaca por su sobria solidez y por su gran aforo, habiendo sido diseñado con una capacidad capaz de albergar a más de 8000 espectadores, lo que reflejó desde sus orígenes el importante crecimiento demográfico y la vitalidad social que experimentaba la ciudad en las décadas centrales del siglo pasado.

Aunque popularmente fue conocida en el ámbito literario y taurino con el sobrenombre de «La Mezquita del Toreo» —rebautizada así por el célebre crítico Gregorio Corrochano debido a la particular disposición de sus galerías interiores y arquerías—, el diseño monumental neobarroco del inmueble trascendió con creces las tendencias de la época para convertirse en una de las grandes construcciones públicas y representativas del siglo XX en la ciudad.

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