
Plaza de Toros de Melilla
Resumen
Se trata de la única plaza de toros activa en todo el continente africano, y fue inaugurada en 1947. Se trata de un monumental edificio de estilo neobarroco, que destaca por sus puertas monumentales y su gran aforo, capaz de albergar a 8000 espectadores. Actualmente cumple una importante función cultural, abierta no solo al espectáculo taurino, sino a todo tipo de actuaciones.
Datos destacados
- Inaugurada el 6 de septiembre de 1947 bajo el impulso del alcalde Rafael Álvarez Claro.
- Es la única plaza de toros en activo en todo el continente africano.
- Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y con aforo para más de 8.000 espectadores.
- Monumental edificio neobarroco apodado «La Mezquita del Toreo» por el crítico Gregorio Corrochano.
El gran escenario de la tradición y la vida cultural de Melilla
La Plaza de Toros de Melilla constituye uno de los monumentos más singulares y emblemáticos de la arquitectura historicista del siglo XX en la ciudad. Inaugurada oficialmente en el año 1947, tras comenzar a gestarse bajo el mandato del alcalde Rafael Álvarez Claro, ostenta una particularidad histórica y geográfica única en el mundo: se trata de la única plaza de toros activa en todo el continente africano. Esta condición señera la ha consolidado no solo como un pilar del conjunto histórico-artístico local con la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), sino como un icono indiscutible del patrimonio melillense.
Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de un monumental edificio de estilo neobarroco que impone su presencia en el tejido urbano gracias a sus espectaculares y majestuosas puertas monumentales. El coso destaca por su sobria solidez y por su gran aforo, habiendo sido diseñado con una capacidad capaz de albergar a más de 8000 espectadores, lo que reflejó desde sus orígenes el importante crecimiento demográfico y la vitalidad social que experimentaba la ciudad en las décadas centrales del siglo pasado.
Aunque popularmente fue conocida en el ámbito literario y taurino con el sobrenombre de «La Mezquita del Toreo» —rebautizada así por el célebre crítico Gregorio Corrochano debido a la particular disposición de sus galerías interiores y arquerías—, el diseño monumental neobarroco del inmueble trascendió con creces las tendencias de la época para convertirse en una de las grandes construcciones públicas y representativas del siglo XX en la ciudad.
En la actualidad, la Plaza de Toros de Melilla trasciende su función original y cumple una relevante misión social y cultural en la ciudad autónoma. Totalmente adaptada a los usos contemporáneos, sus instalaciones y su amplio espacio interior permanecen abiertos a la ciudadanía no solo para acoger espectáculos taurinos, sino para albergar todo tipo de actuaciones musicales, conciertos, eventos deportivos, exposiciones y manifestaciones culturales, consolidándose como un espacio polivalente, vivo y fundamental de la vida festiva de Melilla.
Claves para entender la Plaza de Toros de Melilla
Un edificio único en África
La Plaza de Toros de Melilla ocupa un lugar singular al ser el único coso taurino en funcionamiento del continente africano. Su construcción marcó una etapa de gran crecimiento y modernización en la ciudad durante la década de 1940.
La elegancia del neobarroco
El inmueble destaca por su arquitectura monumental neobarroca y sus majestuosas puertas de acceso. La particular disposición de sus galerías interiores y arquerías llevó al célebre crítico Gregorio Corrochano a bautizarla popularmente como «La Mezquita del Toreo».
Un espacio polivalente y cultural
Además de su función taurina original, sus instalaciones funcionan hoy como un recinto vivo adaptado a la ciudadanía. Su amplio espacio acoge conciertos, eventos deportivos, exposiciones y actos festivos que forman parte clave de la vida cultural de Melilla.

