Justo a la espalda de este mirador se erige imponente el Fuerte de Camellos, una singular fortificación de estilo neomedieval levantada en el año 1884. Esta construcción militar formaba parte del sistema defensivo exterior diseñado en la segunda mitad del siglo XIX para responder a la evolución de la artillería moderna, teniendo como misión prioritaria defender y vigilar todo este flanco de la ciudad ante cualquier intento de incursión o amenaza exterior.

La posición estratégica del fuerte sobre el cerro permitía controlar con total precisión los caminos, los accesos y las zonas de paso, conectándose visualmente con otras posiciones defensivas repartidas por la geografía melillense para coordinar la señalización y el fuego de cobertura. El relieve y la topografía que se aprecian desde el mirador explican perfectamente cómo la ingeniería militar de finales del siglo XIX adaptó las defensas al terreno rocoso y a los desniveles de la zona.

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