
Hospital del Rey / Archivo Histórico de la Ciudad
Resumen
Construido en el siglo XVIII fue el gran centro sanitario de la ciudad. Situado en la fortaleza, atendía a soldados y civiles en épocas de asedios. Es un buen ejemplo de los grandes hospitales del setecientos en España y una galería subterránea lo comunica con el mar. Alberga hoy el Archivo Central de Melilla, custodiando la memoria histórica de la ciudad.
Datos destacados
- Proyectado por Thomas de Warluzel y Juan de Dios González; construido entre 1758 y 1774.
- Gran centro sanitario del siglo XVIII con patio central porticado remodelado en 1849.
- Conserva un pasaje subterráneo que lo comunica con la Puerta del Socorro y el mar.
- Rehabilitado entre 1990 y 1997 por Linazasoro; hoy alberga el Archivo Central y la Biblioteca.
El hospital que cuidó de la ciudad fortificada
El Hospital del Rey se erige como uno de los inmuebles más relevantes del patrimonio histórico, arquitectónico y sanitario de Melilla la Vieja. Levantado en pleno siglo XVIII y situado estratégicamente en la emblemática plaza de la Parada, este sobrio edificio constituye un magnífico exponente de la arquitectura hospitalaria proyectada por la Corona española durante el Setecientos. La concepción y trazado del complejo se desarrollaron en una dilatada etapa comprendida entre 1758 y 1774 bajo la dirección de los ingenieros militares Thomas de Warluzel y Juan de Dios González. Su construcción nació con la misión vital de erigirse en el gran centro sanitario y asistencial de la plaza fuerte, prestando atención médica y quirúrgica a las tropas de la guarnición así como a la población civil, tanto en el devenir de la vida cotidiana como durante los momentos de máxima tensión bélica y asedio a la fortaleza.
Desde una perspectiva constructiva y tipológica, el inmueble destaca por el empleo de una sólida estructura mixta característica de las edificaciones militares de la época: sus paramentos exteriores e interiores combinan gruesos muros de mampostería en piedra local con elegantes arquerías y bóvedas de ladrillo macizo, todo ello rematado por cubiertas tradicionales a dos y cuatro aguas de madera y teja árabe. La distribución espacial del recinto se articula en dos niveles principales dispuestos en torno a un majestuoso patio central porticado. Este claustro neurálgico fue objeto de una sustancial remodelación en 1849 a cargo del ingeniero Manuel de Vilademunt, quien sustituyó las primitivas galerías superiores de madera —más vulnerables al deterioro y a los incendios— por una resistente y monumental arcada de mampostería. Asimismo, el edificio encierra un extraordinario interés logístico y defensivo, ya que en sus niveles inferiores alberga una pasarela subterránea y un túnel abovedado que comunica directamente el hospital con la Puerta del Socorro y el frente marítimo, asegurando una vía discreta de evacuación de heridos o de recepción de suministros estratégicos desde la costa.
Con el avance del siglo XX y la paulatina expansión urbana hacia el ensanche modernista de Melilla, el complejo fue perdiendo paulatinamente sus funciones sanitarias originales, lo que desencadenó un periodo de abandono y un severo deterioro de sus estructuras y cubiertas. No obstante, entre los años 1990 y 1997, el Ayuntamiento impulsó una ambiciosa y premiada rehabilitación integral dirigida por el prestigioso arquitecto José Ignacio Linazasoro Rodríguez, la cual devolvió al edificio su esplendor monumental respetando su esencia histórica y adaptando con gran sensibilidad sus amplias estancias para acoger usos culturales e institucionales de primer orden.
En la actualidad, el Hospital del Rey ha iniciado una fructífera segunda vida al albergar las sedes del Archivo Central de Melilla y de la Biblioteca de la Ciudad. De esta manera, el antiguo recinto dedicado originariamente a sanar y proteger los cuerpos de la guarnición ha transformado su vocación primordial para convertirse en el gran guardián del saber, custodiando en su interior la memoria documental, la historia y la identidad cultural de Melilla.
Claves para entender el Hospital del Rey
Arquitectura sanitaria del siglo XVIII
Concebido bajo el reinado de los Borbones, el edificio es un exponente excepcional de la arquitectura hospitalaria militar del Setecientos. Diseñado para sanar tanto a la guarnición como a los civiles, combina la solidez de sus muros de piedra y bóvedas con la luminosidad de su claustro central.
Un pasaje estratégico hacia el mar
Más allá de su función asistencial, el hospital contaba con un valor logístico de primer orden. En sus niveles inferiores oculta una galería subterránea abovedada que conecta directamente con la Puerta del Socorro, permitiendo evacuar heridos o recibir suministros desde la costa en momentos de asedio..
De sanar cuerpos a custodiar la memoria
Tras perder su uso sanitario y sufrir décadas de abandono, la ejemplar rehabilitación de los años noventa devolvió el esplendor al edificio. Hoy, adaptado como sede del Archivo Central y la Biblioteca de la Ciudad, el antiguo hospital ha transformado su vocación para proteger el patrimonio documental y la memoria histórica de Melilla.

