La historia del solar comenzó en 1907 y, tras la construcción inicial del inmueble como sede de almacenes y viviendas, fue adquirido por la próspera firma comercial de la familia Brunet, conocida popularmente como «La Reconquista» o «Los Catalanes». El vertiginoso éxito de la empresa exigió una ambiciosa reforma para elevar dos nuevas plantas sobre el edificio preexistente, obra que trazó Enrique Nieto en 1915. Tras su inauguración ,el espacio no solo se consolidó como un referente comercial de primer orden, sino también como un hervidero cultural que albergó exposiciones de arte y veladas musicales.

Desde el punto de vista arquitectónico, esta obra representa una de las máximas expresiones del modernismo en la ciudad, acusando una profunda influencia del Art Nouveau en su vertiente catalana e internacional. Su repertorio ornamental desborda exuberancia y refinamiento: cúpulas de escama, pináculos bulbosos, elegantes herrajes retorcidos en sus balconadas, detalles cromáticos en trencadís, así como un rico catálogo vegetal de girasoles y hojas de palmera que enmarcan cuidados relieves de ninfas y damas exóticas. Todo ello convive con amplias vitrinas en la planta baja y la entreplanta, concebidas para mantener viva su vocación mercantil.

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