Sin embargo, el proyecto original de la obra no llegó a ser finalizado por completo en su época, por lo que la estructura permaneció durante casi un siglo como un abrupto espigón rocoso adentrado en el mar. No fue hasta hace unos años cuando se llevó a cabo una profunda intervención de adecuación urbana y paisajística, construyéndose la carretera que lo hizo transitable en toda su extensión. Esta importante transformación adaptó el dique para el uso público, abriendo al mar un espacio que hasta entonces resultaba inaccesible para la ciudadanía.

Gracias a esta rehabilitación, el Dique Sur se ha convertido en uno de los paseos más transitados y queridos por los melillenses, ofreciendo una ruta idónea para la práctica deportiva, el esparcimiento y la contemplación del entorno marino. Su privilegiado trazado internado en las aguas ofrece unas espectaculares vistas panorámicas sobre toda la dársena de Melilla, el perfil recortado de las murallas de la fortaleza histórica y el conjunto de sus playas urbanas.

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