
Capilla de Santiago
Resumen
Fue construida por Miguel de Perea y por Sancho de Escalante en las mismas puertas de la ciudad, con el fin de permitir la oración del que entraba y salía de la ciudad. Se edificó en estilo gótico, con una bóveda de terceletes, y es la principal obra religiosa de este estilo en África.
Datos destacados
- Erigida en las primeras décadas del dominio hispánico por Miguel de Perea y Sancho de Escalante.
- Es la única obra de arquitectura religiosa en estilo gótico tardío que se conserva en África.
- Objeto de una profunda reconstrucción en 1654 a cargo del ingeniero Pedro de Palacios.
- Situada tras la Puerta de Santiago, da acceso al sistema de galerías subterráneas de la fortaleza.
La única capilla gótica del continente africano
Ubicada inmediatamente tras traspasar la emblemática Puerta de Santiago —el acceso monumental que articula el ingreso al Primer Recinto Fortificado de Melilla la Vieja—, la Capilla de Santiago se erige como una de las joyas patrimoniales y arquitectónicas más singulares, valiosas e inesperadas del norte de África. La génesis de este insigne enclave devocional se remonta a las primeras décadas del dominio hispánico en la plaza militar, habiendo sido erigida bajo la maestría constructiva del maestro de obras Miguel de Perea y el gobernador Sancho de Escalante. Concebida estratégicamente a las puertas mismas de la ciudadela, la capilla nació con la vocación explícita de prestar auxilio espiritual, ofreciendo un recogido espacio de oración tanto a la guarnición que salía a la defensa del perímetro exterior como a quienes traspasaban las murallas para adentrarse en el recinto defensivo.
Desde la perspectiva de la historia del arte, el templo ostenta la condición de ser el único exponente de arquitectura religiosa en estilo gótico tardío que se conserva en todo el continente africano. Construida en una sólida y pulcra fábrica de cantería de piedra local, su estética medieval salta a la vista en la ligereza de sus proporciones y en la esbelta traza de sus accesos. Sin embargo, su elemento arquitectónico fundamental y de mayor valor artístico reside en su impresionante cubierta: una bóveda de crucería decorada con un refinado sistema de terceletes y claves labradas, solución estructural propia de las grandes maestranzas hispanoflamencas que dota al reducido espacio interior de una prestancia monumental única en el Mediterráneo occidental.
A lo largo de sus más de cinco siglos de existencia, la edificación ha sido testimonio y víctima directa del devenir bélico y sísmico de la plaza militar. Tras décadas de desgaste, la capilla fue objeto de una primera y profunda reconstrucción en 1654, encomendada al ingeniero Pedro de Palacios, momento en el cual se trasladó de forma solemne la venerada efigie de Santiago Apóstol en su hornacina principal como Santo Patrón de España y protector espiritual de las armas hispanas. Apenas seis años después, el edificio sufrió graves desperfectos estructurales motivados por el violento terremoto de 1660. Su periplo más crítico se vivió a comienzos del siglo XX, cuando en 1908 fue desmontada parcialmente para facilitar las obras de acondicionamiento de la batería militar superior. No fue hasta la intervención restauradora impulsada en 1955 cuando el inmueble fue rescatado definitivamente del olvido: durante estos trabajos se eliminaron los groseros tabiques de mampostería y enlucidos superpuestos con los años, sacando a la luz la sillería original y devolviendo el protagonismo absoluto a la piedra labrada.
Más allá de su evidente trascendencia litúrgica y monumental, el recinto encierra un elevado valor dentro de la logística defensiva de la fortaleza. Su estructura interior actúa como punto neurálgico y antesala del complejo entramado de galerías de minas y comunicaciones subterráneas de Melilla la Vieja, al cual se accede a través de una sobria verja de hierro forjado dispuesta en uno de sus paramentos laterales.
En la actualidad, tras su impecable recuperación, la Capilla de Santiago representa una parada obligatoria para visitantes y estudiosos de la arquitectura. Su silueta de piedra integrada en el sobrio entorno de las murallas fusiona de forma magistral la severidad de la ingeniería militar hispánica con la delicadeza del arte gótico, custodiando entre sus muros uno de los testimonios de fe, historia y patrimonio más valiosos del norteafricano.
Claves para entender la Capilla de Santiago
Un templo único en África
La Capilla de Santiago constituye una pieza excepcional del patrimonio histórico de Melilla. Su arquitectura gótica, única en el continente africano, la convierte en uno de los monumentos más singulares de la ciudad y en un testimonio de la influencia artística europea en el norte de África.
Espiritualidad y defensa unidas
Levantada junto a uno de los principales accesos de la fortaleza, la capilla ofrecía un espacio de culto para soldados y habitantes de Melilla La Vieja. Su ubicación estratégica y su conexión con las galerías subterráneas reflejan la estrecha relación entre la arquitectura religiosa y el sistema defensivo de la ciudad.
Cinco siglos de historia
A lo largo de los siglos, la Capilla de Santiago ha superado terremotos, reconstrucciones y diversas transformaciones urbanas. Las restauraciones realizadas han permitido conservar uno de los edificios más antiguos de Melilla, que hoy continúa siendo un símbolo del patrimonio histórico, artístico y religioso de la ciudad.

