
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Resumen
Fue construida como colegio del Buen Consejo, destacando en su interior la antigua capilla, hoy salón de actos, siendo un conjunto destacable del arte neogótico en Melilla. Posteriormente se instaló en el edificio la UNED. Esta institución nació para que los jóvenes melillenses pudieran cursar estudios universitarios sin tener que cruzar el mar, convirtiéndose en un motor de cultura, formación y progreso social para toda la ciudadanía.
Datos destacados
- Proyectado por Francisco Carcaño Mas (1913-1917) y ampliado por Enrique Nieto en 1924.
- Fue sede del Colegio del Buen Consejo de las Franciscanas Terciarias.
- Dotado de fachadas neogóticas y capilla interior por José Pérez Reyna (1927-1928).
- Rehabilitado en los años 80; alberga el Centro Asociado de la UNED desde 1986.
Del colegio histórico a la universidad de Melilla
La sede del Centro Asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Melilla se emplaza en el histórico inmueble del Antiguo Colegio del Buen Consejo, consolidándose como una de las obras más singulares, complejas y representativas de la arquitectura historicista de matiz neogótico en todo el panorama urbano melillense. La génesis de este sobrio conjunto institucional se remonta al período comprendido entre 1913 y 1917, momento en que se acometieron las obras iniciales bajo las directrices y planos del militar e ingeniero Francisco Carcaño Mas. Concebido originariamente para albergar la encomiable labor docente de la orden de las Hermanas Franciscanas Terciarias de la Inmaculada Concepción, el continuo incremento del alumnado motivó una primera gran ampliación en 1924, encomendada al eminente arquitecto Enrique Nieto, quien proyectó la elevación de una planta superior manteniendo un escrupuloso equilibrio formal con el alzado preexistente.
La rotundidad volumétrica y la plena monumentalidad que caracterizan al inmueble se alcanzaron definitivamente en la etapa transcurrida entre 1927 y 1928. Durante este bienio, el arquitecto José Pérez Reyna asumió el encargo de diseñar la antigua capilla del complejo e imprimir a las envolventes exteriores el icónico lenguaje neogótico que hoy lo define. Las fachadas exteriores muestran un refinado contrapunto entre sobriedad institucional y riqueza del repertorio neogótico: sobre zócalos y paños almohadillados se suceden rítmicamente vanos con arcos escarzanos y apuntados, enmarcados por estilizadas pilastras adosadas y coronados por un perfil de elegantes pináculos y cornisas labradas que estilizan la silueta del edificio.
En el plano interior, la antigua capilla docente —revertida en la actualidad en el Salón de Actos principal de la universidad— se posiciona como una auténtica joya de la arquitectura sacra historicista aplicada al ámbito civil. Este espacio monumental destaca por la singularidad de sus proporciones, el tratamiento de la luz natural y, de forma muy especial, por un monumental techo artesonado de cuidadísima ebanistería cuyos detalles ornamentales y nervaduras rinden tributo a las grandes soluciones góticas tradicionales.
A comienzos de la década de 1980, la propiedad del inmueble fue adquirida por el Ayuntamiento de Melilla con el firme propósito de dotar a la ciudad de un equipamiento universitario de primer nivel. Para lograr la adecuación de las viejas aulas conventuales a las exigencias académicas modernas, se acometió un ambicioso proyecto de restauración y reestructuración funcional redactado y dirigido por el arquitecto Diego Jiménez Bueno. Tras años de intensos trabajos de acondicionamiento de espacios docentes, biblioteca y dependencias administrativas, el centro fue inaugurado formalmente como sede universitaria en diciembre de 1986.
Con la consolidación de su sede en este recinto centenario, la UNED se alza como el pilar vertebrador de la enseñanza superior y la investigación en la Ciudad Autónoma. Nacida con la premisa estratégica de democratizar el acceso al conocimiento y evitar que los estudiantes melillenses se vieran abocados a la migración peninsular para cursar estudios superiores, la institución ha trascendido su labor estrictamente académica: hoy representa un dinamizador clave de la vida cultural, un espacio de integración social y un símbolo vivo de la reutilización inteligente del patrimonio histórico al servicio del futuro de Melilla.
Claves para entender el Antiguo Colegio del Buen Consejo
Un edificio dedicado a la educación
Nacido como centro docente y religioso, el Antiguo Colegio del Buen Consejo ha mantenido durante más de un siglo su vocación educativa. Su transformación en sede de la UNED permitió conservar este valioso inmueble y adaptarlo a las necesidades de la enseñanza universitaria contemporánea.
La elegancia del neogótico
El edificio constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura historicista neogótica de Melilla. Sus pináculos, molduras, ventanales y la antigua capilla, con un destacado techo artesonado, aportan una imagen monumental que lo diferencia del predominante modernismo del ensanche.
Un patrimonio con nueva vida
La rehabilitación realizada en la década de 1980 permitió recuperar uno de los edificios históricos más significativos de la ciudad. Hoy continúa siendo un espacio dedicado al conocimiento y la formación, integrando patrimonio arquitectónico y uso público en pleno centro de Melilla.

