El inmueble, estructurado rítmicamente en planta baja y dos niveles superiores, destaca exteriormente por una monumental fachada que rinde un deslumbrante tributo al arte andalusí, reinterpretando la estética califal y nazarí con un refinamiento excepcional. En el nivel de calle, el edificio dialoga con el transeúnte mediante expresivos arcos de herradura adornados con dovelas bicromas en tonos blanco y amarillo que aportan un acusado dinamismo cromático. Conforme el alzado asciende, la composición gana solemnidad a través de arcos lobulados enmarcados en alfiz, estilizadas ventanas bíforas divididas por columnas centrales y balconadas de cuidada ebanistería y forja, configurando una estampa exótica y señorial plenamente integrada en el ensanche melillense.

En el plano interior, el inmueble alberga en su planta superior el templo propiamente dicho, bautizado como Or Zaruah («Luz Creada» o «Luz Santa»), mandado erigir por el relevante líder comunitario Yamín Benarroch en memoria y homenaje a su padre. El recinto sacro custodia con absoluta fidelidad la disposición litúrgica tradicional de las sinagogas sefardíes del Magreb: su muro oriental o cabecera se orienta rigurosamente hacia Jerusalén para albergar el Aarón Hakódesh (el armario sagrado que preserva los rollos manuscritos de la Torá), mientras que el espacio central queda presidido por una majestuosa Tevá o púlpito de madera noble primorosamente tallada, rodeada en claustro por las bancadas para los fieles. La planta se completa con la Azará o galería reservada para las mujeres, resguardada tras celosías de fina celosía que garantizan la intimidad del rezo sin restar luminosidad al conjunto.

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