
Mezquita Central de Melilla
Resumen
Inaugurada en 1947, esta joya neoárabe es el corazón espiritual de la comunidad musulmana y un hito del Ensanche modernista. Su presencia en el centro urbano simboliza la convivencia y el respeto entre las culturas que forjan la identidad de Melilla. Un ejemplo único de arquitectura religiosa en una ciudad cosmopolita.
Datos destacados
- Diseñada por Enrique Nieto como su último gran proyecto público.
- Es la principal mezquita de Melilla y uno de los edificios religiosos más representativos de la ciudad. Su arquitectura combina influencias califales, nazaríes y del estilo historicista neoárabe.
- Destaca por su alminar, su fachada con arcos de herradura y su rica decoración geométrica policromada.
El gran referente del patrimonio islámico de Melilla
La Mezquita Central de Melilla (o Mezquita Aljama) se asienta sobre un solar trapezoidal de cuatro lados y un característico chaflán de acceso. Diseñada por Enrique Nieto, esta edificación de dos alturas y un alminar representa el último gran proyecto público del autor. Construida como evolución de la Mezquita del Barrio de Concepción Arenal (1927), constituye un emblema espiritual y un máximo exponente del estilo historicista neoárabe, donde Nieto fusionó con maestría influencias califales y nazaríes con la estética de la Sinagoga de Yamin A. Benarroch (1924-1925).
En el exterior, el edificio destaca por su fachada en chaflán orientada al cruce de las calles García Cabrelles y Alférez Camilo Barraca. La planta baja presenta una portada con un arco de herradura califal sobre columnas de capiteles nazaríes, cuyas enjutas muestran una profusa decoración geométrica policromada enmarcada por un alfiz. La planta superior replica esta solución mediante un ventanal tripartito, rematándose el conjunto con una cornisa de almenas escalonadas de tipo sirio y una cúpula lisa con pináculo.
La fachada de la calle García Cabrelles potencia la estética del inmueble mediante una elegante hilera de balcones sobre ménsulas en el piso superior, cuyos balaustres calados conectan visualmente con los locales comerciales de la zona baja. En el lateral de la calle Alférez Camilo Barraca emerge el imponente alminar de planta cuadrada, decorado con vanos, óculos y parejas de estrellas y medias lunas rojas. Este elemento culmina en el espacio del muecín, coronado por una cúpula zigzagueante policromada sobre un tambor calado sustentado por ocho pilares.
El interior ha experimentado notables transformaciones para adaptarse a las necesidades de culto de la comunidad musulmana. El acceso principal conduce a un doble vestíbulo (hexagonal y cuadrangular) que originalmente conectaba con un hammam, áreas que hoy albergan usos internos, dependencias administrativas y aulas. El patio original se unificó con la mezquita para consolidar la gran sala de oración actual. El templo cuenta con dos accesos funcionales: uno cotidiano desde la plaza de la Fuente del Bombillo y otro reservado para festividades desde la calle Alférez Camilo Barraca. Finalmente, la planta principal, dotada de celosías, está destinada a la oración de las mujeres, la instrucción coránica infantil y los servicios de abluciones.
Claves para entender la Mezquita Central
La gran mezquita de Melilla
La Mezquita Central, también conocida como Mezquita Aljama, constituye el principal centro de culto de la comunidad musulmana melillense. Su construcción refleja la importancia histórica y cultural del islam en una ciudad caracterizada por la convivencia de diferentes tradiciones religiosas.
La visión neoárabe de Enrique Nieto
En este edificio, Enrique Nieto desarrolló una de sus obras más singulares. Inspirándose en la arquitectura andalusí, combinó arcos de herradura, capiteles nazaríes, almenas, cúpulas y una cuidada decoración geométrica para crear un conjunto que reinterpreta el legado islámico con técnicas constructivas del siglo XX.
Un símbolo de la diversidad cultural de Melilla
Más allá de su valor arquitectónico, la Mezquita Central representa una parte esencial de la identidad de Melilla. Su alminar domina el paisaje urbano del barrio y el edificio continúa siendo un espacio vivo de oración, formación y encuentro, reflejando la riqueza multicultural que distingue a la ciudad como punto de unión entre Europa y el norte de África.

