
Faro de Melilla la Vieja
Resumen
Se ubica en el torreón del Bonete, una vieja obra defensiva del siglo XVI del frente de Mar, en cuya explanada ya se situó en el siglo XVIII una caldereta de señales para ayudar la llegada de los barcos a Melilla. En este mismo lugar se construyó una torre faro en el siglo XIX y en 1918 se terminó el edificio actual, que cumple la función de orientar el tráfico marítimo en la zona y al mismo tiempo es la sede de la Fundación Melilla Ciudad Monumental.
Datos destacados
- Señalización marítima activa desde el siglo XVIII.
- Faro actual construido en 1918.
- Ubicado sobre el torreón del Bonete (s. XVI), en los acantilados.
- Panorámica privilegiada del puerto, la fortaleza y el litoral.
El mirador donde Melilla se encuentra con el Mediterráneo
La terraza del Faro de Melilla es uno de los mejores lugares para comprender la estrecha relación histórica que la ciudad ha mantenido con el mar. Se ubica sobre el emblemático torreón del Bonete, una vieja e importante obra defensiva del siglo XVI perteneciente al Frente de Mar. Situado al borde de los acantilados de Melilla La Vieja y sobre el mar de Alborán, este enclave combina el patrimonio marítimo con el paisaje defensivo de la fortaleza, ofreciendo además amplias vistas panorámicas de todo el litoral.
La función de auxilio a la navegación en esta posición estratégica se remonta a varios siglos atrás. En la explanada del torreón del Bonete ya se situó en el siglo XVIII una caldereta de señales diseñada específicamente para ayudar en la llegada y maniobras de los barcos que buscaban refugio o puerto en Melilla. Posteriormente, la evolución de la tecnología marítima llevó a la construcción de una torre faro durante el siglo XIX para mejorar la visibilidad costera.
Finalmente, en 1918 se terminó de construir el edificio del faro actual, una obra que vino a responder a las crecientes necesidades del tráfico marítimo en la zona y al desarrollo del puerto moderno. En la actualidad, este emblemático edificio no solo sigue cumpliendo su histórica función de orientar la navegación en este sector del Mediterráneo, sino que también alberga la sede de la Fundación Melilla Ciudad Monumental, institución volcada en la protección y difusión del patrimonio histórico melillense.
El entorno del faro mantiene una vinculación directa con el sistema defensivo del Frente de Mar. Las viejas estructuras fortificadas del siglo XVI, junto con el resto de baterías y baluartes, muestran cómo la ciudad histórica se adaptó a la escarpada topografía rocosa para controlar los accesos marítimos y defender la plaza, cuyo puerto fue durante siglos la vía vital de comunicación y abastecimiento.
Hoy en día, la terraza del faro no solo regala una vista privilegiada sobre el mar de Alborán y las murallas de la ciudad, sino que se erige como un símbolo identitario del perfil urbano de Melilla, fusionando la historia militar del siglo XVI con la gestión cultural y la navegación del presente.
Claves para entender la terraza del Faro de Melilla
Una guía para la navegación
Desde hace siglos, esta ubicación estratégica ha desempeñado un papel esencial en la seguridad marítima, orientando a los buques que llegaban al puerto de Melilla y acompañando el desarrollo del tráfico naval y comercial de la ciudad.
Un balcón sobre la ciudad fortificada
Su elevada posición sobre el torreón del Bonete permite contemplar el sistema defensivo de Melilla La Vieja en toda su extensión. Murallas, baluartes, baterías y acantilados muestran cómo la fortaleza se adaptó a la topografía para controlar los accesos al Mediterráneo.
Un símbolo de la identidad marítima de Melilla
La terraza del Faro reúne historia defensiva, auxilio a la navegación y gestión cultural en un mismo espacio. Desde este mirador —actual sede de la Fundación Melilla Ciudad Monumental— es posible comprender la estrecha relación entre la fortaleza y el mar a lo largo de los siglos.

