
Baluarte de las Cinco Palabras
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Resumen
Baluarte de origen medieval pero reconstruido en el siglo XVIII clave en la defensa de Melilla la Vieja. Su nombre se debe a una antigua leyenda que le asignaba ser lugar de ajusticiamiento. Situado sobre el mar, este saliente protegía la entrada a la ciudad desde la Alcazaba y hoy es un mirador histórico que une el pasado militar con el paisaje mediterráneo.
Datos destacados
- Ubicado en el saliente rocoso del sector norte de Melilla la Vieja sobre el Mediterráneo.
- Conserva en su entraña constructiva los restos de la única torre medieval de la ciudad.
- Morfología consolidada en el siglo XVIII sobre cimientos del siglo XVII y estructuras anteriores.
- Reforzado por el Fuerte Viejo de Santiago (1697), cañoneras (1729) y puente levadizo.
El baluarte que protege la memoria medieval de Melilla
El Baluarte de las Cinco Palabras —conocido asimismo en las fuentes históricas como la Torre de Alafia— se erige como una de las estructuras defensivas más imponentes, estratégicas y complejas del conjunto monumental de Melilla la Vieja. Este emblemático enclave, cuyos orígenes se hunden en el medievo pero cuya fisonomía actual responde a las ambiciosas obras de reconstrucción y consolidación trazadas a lo largo del siglo XVIII, constituyó una pieza maestra de la arquitectura militar española. Su cometido esencial era blindar el sector septentrional de la fortaleza, garantizando el control del foso defensivo y protegiendo de forma inexpugnable el acceso hacia el área neurálgica de la Alcazaba.
Ubicado en un saliente rocoso de extraordinaria relevancia estratégica sobre el mar Mediterráneo, el bastión destaca por cobijar en su entraña constructiva, con un altísimo grado de probabilidad, los restos arqueológicos de la única torre de factura medieval que se conserva en pie en la ciudad. Si bien la mole abaluartada que hoy contemplamos adquirió su morfología definitiva en la centuria ilustrada, la edificación se asienta directamente sobre cimientos datados en el siglo XVII y sobre vestigios fortificados aún más antiguos. Esta superposición de capas constructivas se enriquece además con una arraigada dimensión inmaterial: su denominación tradicional permanece ligada a una antigua leyenda popular que atribuía a sus inmediaciones el papel de escenario para el pronunciamiento de sentencias de ajusticiamiento en la vieja plaza militar.
La propia angostura del acantilado y la reducida superficie original de la torre primigenia obligaron a los ingenieros militares a diseñar soluciones de ingeniería complejas. Con el objetivo de contrarrestar esta limitación espacial y frenar el avance de las artillerías enemigas, en 1697 se levantó en su frente directo el Fuerte Viejo de Santiago. Posteriormente, en 1729, el recinto fue reforzado con la adición de potentes cañoneras abocadas al foso, al tiempo que se articulaba mediante un complejo sistema de puente levadizo que aseguraba la comunicación con el Cuarto Recinto Fortificado, permitiendo un dominio absoluto tanto de las aproximaciones navales como de los accesos terrestres.
En la actualidad, enclavado sobre las rocas que se adentran en el mar, este histórico reducto defensivo que durante siglos repelió los asedios marítimos y terrestres se ha reconvertido en un soberbio mirador panorámico. Su meticuloso estado de restauración no solo permite apreciar la destreza constructiva de la ingeniería militar hispánica, sino que fusiona el pasado bélico de la fortaleza con la inmensidad del paisaje mediterráneo, permaneciendo como un testimonio vivo de la memoria histórica, el legado patrimonio y la identidad cultural de Melilla.
Claves para entender el Baluarte de las Cinco Palabras
La huella de la Melilla medieval
Bajo su estructura actual se conservan vestigios de la antigua Torre de Alafia, considerada probablemente la única torre medieval identificada de Melilla, un elemento clave para comprender el origen de las fortificaciones de la ciudad.
Una defensa en continua evolución
Desde el siglo XVII hasta el XVIII, el baluarte fue ampliado y reforzado para adaptarse a las nuevas técnicas de guerra. La incorporación del Fuerte Viejo de Santiago, las cañoneras y el puente levadizo permitieron fortalecer uno de los sectores más vulnerables del recinto amurallado.
Patrimonio de una ciudad fortificada
El Baluarte de las Cinco Palabras es hoy uno de los mejores ejemplos de la evolución de la arquitectura militar en Melilla. Su conservación permite descubrir cómo la ciudad fue perfeccionando sus defensas a lo largo de los siglos, convirtiéndose en uno de los conjuntos fortificados más importantes del Mediterráneo occidental.
