El edificio fue proyectado originalmente por el prestigioso arquitecto Enrique Nieto en el año 1932. Sin embargo, debido a los avatares políticos y socioeconómicos del período de entreguerras y el estallido de la Guerra Civil, las obras sufrieron un dilatado proceso de ejecución, prolongándose durante más de una década hasta que finalmente se concluyó e inauguró en 1949. Pensado y concebido desde sus orígenes como el gran palacio municipal de la ciudad, el inmueble dio un salto cualitativo en su dimensión política en el año 1995, momento en el que se convirtió oficialmente en la principal sede institucional de Melilla: el Palacio de la Asamblea.

Desde el punto de vista formal y estilístico, el edificio destaca por ser una imponente muestra de arquitectura monumental plenamente encuadrada dentro del estilo art déco. Esta estética cosmopolita y vanguardista otorga al conjunto un carácter sofisticado y elegante, proyectando una imagen de modernidad que rompía con los cánones de la arquitectura defensiva o puramente historicista del pasado. En su composición exterior llama poderosamente la atención su gran fachada curva adaptada a la geometría de la plaza, flanqueada por torretas y rematada con cúpulas revestidas de trencadís. La perfecta simetría de sus elementos ornamentales refleja la maestría con la que Nieto combinó la geometría limpia del art déco con detalles de forja y soluciones arquitectónicas de gran representatividad cívica.

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